La técnica de la Grulla tiene su origen en la laguna de Gallocanta

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La técnica de la Grulla tiene su origen en la laguna de Gallocanta

Se descubre que este famoso movimiento de artes marciales es propio de Gallocanta y no del que decía ser su creador, el señor Miyagi.

Todo el mundo recuerda esta famosa técnica que impartió Kesuke Miyagi a Daniel para que aprendiera karate en la mítica Karate Kid. El nacimiento de esta técnica se daba por sentado que venía de esta película estrenada en 1984, pero una reciente investigación demuestra que no, que su origen es aragonés, concretamente surgió en la laguna de Gallocanta, en la comarca del Campo de Daroca.

La laguna de Gallocanta, cuna del karate

Este último descubrimiento ha puesto a la mayor laguna de Aragón en el mapa gracias a que ha servido como fuente de inspiración a cientos de miles de aficionados a las artes marciales. Y es que la famosa técnica de la grulla tiene su origen en Gallocanta. Ryu Sakura es un conocido historiador japonés especializado en las artes marciales y su investigación trata sobre el origen de milenarias técnicas de defensa, siendo la técnica de la grulla la protagonista de su trabajo.

“He estado investigando el terreno a fondo, analizando antiguos manuales y preguntando a los habitantes y todo me ha llevado a lo que imaginaba: Gallocanta dio origen a esta técnica”, declaraba Sakura.

Sus grullas, fuente de inspiración para los karatecas

Durante miles de años, esta laguna ha sido el punto de encuentro de muchas aves migratorias; concretamente de grullas, lo que llamaba mucho la atención de los turistas, sobre todo asiáticos. A lo largo de la historia, muchos han sido los que se han interesado en la laguna de Gallocanta y sus grullas, pero el que marcó un antes y un después fue Natsuki Hikari. Según cuenta Ryu en su tesis, este joven japonés dedicó su vida a ser como una grulla. Tal era su obsesión que quiso convertirse en una de ellas, finalmente lo logró y dio nombre a lo que hoy conocemos como la técnica de la grulla.

“Este muchacho supo fusionar perfectamente una enfermedad que le impedía pisar bien con su amor por las grullas”, explicaba Sakura.

 

 

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